OFERTA FORMATIVA EN VALORES Y COMPETENCIAS PERSONALES PARA POTENCIAR EL TALENTO INNOVADOR

Para que un sistema de innovación sea eficaz, es necesario estimular, desarrollar y potenciar el talento de las personas, y para desarrollar y retener el talento innovador, las organizaciones deberán dirigir su mirada y acción hacia la gestión excelente de los recursos humanos.

Una gestión excelente de los recursos humanos pasa por poner en marcha procesos de desarrollo de competencias técnicas y personales, a través de iniciativas que fortalezcan los conocimientos y habilidades y orienten los comportamientos a mejorar los procesos de negocio, condiciones que son la base para acometer acciones o proyectos nuevos y asumir el riesgo que ello comporta.

La innovación requiere el desarrollo de tres habilidades fundamentales:

Devonn 

  • Habilidades de percepción personal capaz de analizar, observar e identificar las oportunidades que brinda el entorno.
  • Habilidad conceptual, que implica la capacidad de extraer nuevas ideas y conocimientos.
  • Habilidades de acción, orientadas hacia objetivos concretos para obtener beneficios nuevos o mejorar los existentes.

Coaching” para el desarrollo de competencias para la innovación y el emprendimiento

El desarrollo del talento innovador pasa por la adquisición de las competencias para explorar el futuro del entorno y para pensar y actuar adaptativa, preventiva y/o proactivamente para la búsqueda y obtención de resultados en el proceso de innovación. Éstas se pueden adquirir en el marco de las organizaciones o por iniciativa personal, a través de formación y procesos de “coaching”. En las organizaciones se debe partir del perfil de cada persona y trabajar el desarrollo de las competencias de innovación necesarias para su desempeño específico, previamente definidas por la organización.

Un proceso de “coaching” es un ejercicio de reconocimiento y análisis de la persona y sus circunstancias, que persigue optimizar los resultados de su desempeño en la vida mediante un proceso de reflexión y toma de conciencia, en el que el pupilo, acompañado del “coach”, desarrolla su talento a través de la detección de sus puntos fuertes, de sus oportunidades de mejora y de la elaboración y seguimiento de un plan de acción personal y profesional.

Cada uno de estos aspectos del proceso se enfocará a fortalecer una estructura personal que actúe como base de carácter para la adquisición de competencias de innovación. A riesgo de caer en la simplificación, a veces muy necesaria para hacer comprender a los profanos a qué se van a enfrentar, cuatro preguntas pueden dar un enfoque preciso:

1. ¿Quién eres?

Yaestudio

El “conócete a ti mismo” es el punto de partida que permite a la persona saber con qué activos cuenta para conseguir sus objetivos en el futuro y qué factores limitantes le están impidiendo conseguirlos en el presente. Una metodología DAFO permite establecer un marco de reflexión sobre distintos planos del ser humano y llegar hasta las motivaciones profundas que mueven a la persona. Al igual que se hace en gestión con una empresa, producto o proyecto, es necesario analizar:

  • Las debilidades o áreas de mejora, aquellas características de la personalidad que nos impulsan a tener comportamientos que no nos apoyan y muchas veces nos traicionan.
  • Las amenazas, esos factores críticos de éxito que ponen en peligro los resultados y que suelen ser viejos conocidos porque se presentan muchas veces en forma de “acontecimientos externos”.
  • Las fortalezas, aquellos talentos o dones de que disponemos y desde los cuales podemos obtener los mejores logros.
  • Las oportunidades, que se presentan constantemente y que apoyándose en los dones y en el enfoque de unos objetivos claros se debe aprender a detectar.

En otros capítulos de este libro se puede seguir profundizando sobre estos conceptos; invitamos al lector a continuar la lectura.

Otra información que puede dar muchas claves a la persona es conocer su estilo de aprendizaje. Las personas aprendemos a través de los sentimientos, observando y escuchando, pensando o haciendo. Cada uno posee un estilo de aprendizaje que es una combinación de estas cuatro modalidades básicas. Mediante herramientas de trabajo podemos ver cuál es el estilo de aprendizaje que describe mejor a la persona: adaptador, divergente, convergente o asimilador. En función del estilo de aprendizaje afrontamos de forma diferente situaciones o experiencias, nos relacionamos, hacemos elecciones, resolvemos problemas, establecemos objetivos, etc. Como en el caso del análisis DAFO, el lector puede completar su lectura en el capítulo El rol del entrenador como líder-“coach”.

2. ¿Qué quieres? La visión

¿Qué quieres ser, adónde quieres llegar en el futuro? Si no sabes adónde quieres llegar, es muy difícil seguir el camino y visualizar el resultado. Un propósito de vida, en términos de Stephen Cobey, actúa como foco inspirador y motivador alrededor del cual se alinean fuerzas y la energía, resultando mucho más sencillo obtener resultados. Cuanto más profunda y precisa sea la visión, más recursos personales conscientes e inconscientes se orientarán a alcanzar el objetivo.

“La imaginación es una visión anticipada de las atracciones de vida que vendrán. ”

Einstein

3. ¿Para qué?

Detrás de símbolos como el poder o el estatus social está la búsqueda de las experiencias que colman las necesidades básicas de relación, de proyección o trascendentes, según Maslow, como la seguridad, el aprecio, el reconocimiento, la libertad, etc., que son las verdaderas motivaciones del ser humano. Frecuentemente nos confundimos al creer que los símbolos por sí mismos nos las van a proporcionar, por ello, es importante conocer qué experiencias estamos buscando en realidad, para no perdernos en la persecución exclusiva de los símbolos que sólo momentáneamente satisfarán la necesidad. Esta pregunta es fundamental para saber si los objetivos están en concordancia con la visión y el propósito de vida o no.

4. ¿Cómo lo vas a conseguir?

Expansión de las fortalezas. Una vez conocidas las fortalezas, los dones o talentos de que cada uno dispone, no servirán de mucho si no se desarrollan y proyectan, tratando de pasar el mayor tiempo posible en el lado de lo mejor de cada uno. Realizar la tarea desde lo peor hasta lo mejor de cada uno suele marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. La creatividad especialmente necesita partir de una situación personal expansiva y positiva.

Comportamientos potenciadores. Cambiar adicciones a comportamientos negativos o “cenizos” por actitudes y acciones que atraigan los resultados de vida que deseamos. Hablar en público, acercarse a quien no conoces, expresar sentimientos, cambiar el camino habitual al trabajo o a casa, hacer cosas con la mano no diestra dan lugar al crecimiento de nuevas células cerebrales y nuevos circuitos neurales, que se acaban automatizando hasta convertirse en hábitos que nos apoyan para conseguir los mejores resultados.

Establecer objetivos. Tener objetivos definidos respecto aquello que se pretende conseguir nos permite atenderlos con el debido cuidado y enfocar la atención en los resultados. Los objetivos deben ser claros, medibles, retadores y alcanzables, y desglosados en hitos. Un plan de acción constituido por aquellas cosas que es necesario hacer para conseguir los objetivos no valdría mucho si no va acompañado por un calendario en el que las acciones se encajan en el día a día.

Utilizar el pensamiento de otras formas:

– Pensamiento sistémico. Se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis y comprensión, a diferencia del planteamiento del método científico, que sólo percibe partes del mundo y de manera inconexa.

El pensamiento sistémico es integrador, tanto en el análisis de las situaciones como en las conclusiones que nacen a partir de allí, proponiendo soluciones en las cuales se tienen que considerar diversos elementos y relaciones que conforman la estructura de lo que se define como “sistema”, así como también de todo aquello que conforma el entorno del sistema definido.

Bajo la perspectiva del enfoque de sistemas, la realidad que concibe el observador se establece por una relación muy estrecha entre él y el objeto observado, de manera que su “realidad” es producto de un proceso de co-construcción entre él y el objeto observado, en un espaciotiempo determinados, constituyéndose dicha realidad en algo que ya no es externo al observador y común para todos, como lo plantea el enfoque tradicional, sino que esa realidad se convierte en algo personal y particular, distinguiéndose claramente entre lo que es el mundo real y la realidad que cada observador concibe para sí, según detallan las Leyes sistémicas de Humberto Maturana.

– Pensamiento lateral y paralelo. Es una habilidad mental que busca una solución mediante métodos no ortodoxos que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico y que permite la resolución de problemas de una manera indirecta y con un enfoque creativo. El pensamiento lateral es un razonamiento que no es inmediatamente evidente sobre ideas que no se obtienen utilizando únicamente la lógica tradicional. Es definido por Edward de Bono en su libro Pensamiento lateral. Creatividad paso a paso.

– Pensamiento por objetivos. Mantener el enfoque en los objetivos es un recurso muy valioso para seguir la línea estratégica, sin permitir que las contingencias desvíen la atención del resultado perseguido.

Habilidades de relación: empatia. Para conseguir los objetivos es necesario contar con los demás, ya que sin su apoyo es muy difícil tener éxito y satisfacer las necesidades de relación y aprobación que son innatas en el ser humano y fundamentales para una vida en armonía. Es muy difícil la vida del emprendedor/a o innovador/a si no es capaz de transmitir a otros sus ideas.

Los grupos de interés son aquellas personas o colectivos hacia los que se dirige la acción de cada uno y que, por ello, tienen expectativas legítimas, como la familia, los amigos, los clientes, los jefes, los colegas o los subordinados, los aliados y la sociedad. Intentar satisfacer sus expectativas es una forma de marcar las pautas de una relación basada en el dar sin esperar a ver qué se recibe.

Prácticamente todas las expectativas del ser humano se pueden condensar en las tres “A”: atención, aprecio y aceptación, y una forma de satisfacerlas que no requiere gran esfuerzo es escuchar, algo que casi todos tenemos que aprender y practicar. La escucha empática (sentir con) hacia los otros (y hacia nosotros mismos) es un plus que asegura grandes resultados en la comunicación con nuestros grupos de interés.

EL PROCESO CREATIVO

Es creencia común que la creatividad es un don natural con el que se nace y que la iluminación llega de forma aleatoria, sin que la persona pueda hacer nada para provocarla, como mucho situarse en el escenario de la conocida frase “que la inspiración te pille trabajando”. Sin embargo, estudios científicos y prácticas generalizadas en deporte y otras disciplinas demuestran que se puede inducir la creatividad a través de una serie de mecanismos, mediante los que se reproduce de forma consciente y voluntaria el proceso creativo habitualmente inconsciente.

En entrenamiento deportivo de alto rendimiento ya es frecuente trabajar la visualización de prácticas en las que el deportista está realizando los resultados perseguidos, imaginando el resultado, viendo y sintiendo con detalle la situación que cumple con las aspiraciones, para grabarla en el cerebro y así encaminar sus recursos físicos y mentales a la consecución de la visión.

El cerebro es capaz de reaccionar de forma parecida en una situación real o imaginada si una emoción se asocia al proceso; por ello, la visualización de los objetivos es un arma muy poderosa para conseguirlos. Los resultados son mucho más efectivos cuando se realiza en un estado del cerebro en el que éste emite ondas de alrededor de 10 ciclos/segundo, llamadas alfa, y se movilizan las percepciones sensoriales: sintiendo los colores, olores, sonidos y experimentando plenamente la emoción y el pensamiento que conlleva la consecución del objetivo.

El estado cerebral de ondas alfa es prácticamente el de la meditación. Sara Lazar, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, dirigió el primer estudio que relaciona la meditación con el crecimiento de estructuras físicas del cerebro, realizando escáneres cerebrales a personas experimentadas en la técnica de la meditación. El estudio sugiere que la meditación puede generar una mayor plasticidad en áreas del córtex relacionadas con el bienestar y el procesamiento emocional, y con la interconexión de la parte cognitiva y la emocional. En otras palabras, fortalece la relación entre el pensamiento y las emociones.

La relajación del cuerpo induce la relajación de la mente, lo que a nivel de ondas cerebrales significa un descenso de los 30 ciclos/s propios de las ondas beta del estado de alerta a los 10-12 ciclos/s de las ondas alfa, situación intermedia entre la vigilia y el sueño. En este proceso interviene el sistema reticular activador, una estructura cerebral que regula el paso de la vigilia al sueño, que en lenguaje coloquial “nos pone en contacto con el subconsciente”, filtrando y haciendo conscientes las percepciones o informaciones contenidas en él que son relevantes para la persona; por ello, si de forma consciente situamos nuestro cerebro en el estado alfa, manteniéndolo voluntariamente sin caer en el sueño, podremos acceder a información almacenada de la que no somos conscientes, que aportará los datos necesarios para producir nuevas ideas o asociaciones de ideas.

En estados de máxima concentración y entrega a una actividad muy motivante, el cerebro suele emitir ondas gamma, de alrededor de 40 ciclos/s, muy difíciles de detectar, asociadas a los procesos de atención, aprendizaje y creatividad. Otro estudio realizado por el Dr. Richard Davidson, director del Laboratory for Affective Neuroscience de la Universidad de Wisconsin, con monjes tibetanos y estudiantes sin experiencia en la meditación, a quienes midió las ondas cerebrales mientras meditaban, demostró que los monjes generaban treinta veces más ondas gamma que el grupo de estudiantes universitarios.

Las ondas gamma participan en las actividades mentales de más alto nivel. En momentos de reflexión cognitiva se producen períodos transitorios de pulsos sincrónicos de ondas gamma, en los cuales conjuntos completos de neuronas de diferentes partes del cerebro experimentan una actividad eléctrica gamma de forma sincrónica. Algunos estudios han sugerido que la capacidad de alta introspección mental y de resolución de problemas está relacionada con el aumento de frecuencia de 20 a 40 ciclos/s.

El psicólogo Karl Bühler, en su obra El desarrollo espiritual del niño, plan-tea, entre otras cosas, que el juego es un elemento fundamental para el desarrollo intelectual y cognoscitivo. Entiende el juego como “placer funcional” independientemente de la actividad llevada a cabo y de la finalidad que se persiga. Acuñó la expresión “goce de la función”, aludiendo a que la actividad puede traer consigo un goce que consiste en que la persona disfruta de su propio funcionamiento, no porque necesite conseguir esto o aquello, sino porque el acto de la creación, el despliegue de las capacidades, produce por sí mismo alegría. Más allá del interés por lo práctico, por el objeto de uso, tiene otro de mayor alcance: quiere ser activo en el sentido de la creación, de la configuración, del desarrollo que en él residen.

Más recientemente, el concepto de “fluir” ha sido desarrollado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi, quien lo ha definido como “un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unos a otros sin pausa”. Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo.

Ese estado es el que se alcanza durante el proceso creativo, sea éste pintar un cuadro, escribir un texto, dar una clase o realizar una práctica deportiva creativa. ¿Cuándo se realiza una práctica deportiva creativa? ¿No es creativa cualquier práctica deportiva? El ejecutante y el espectador no aprecian igual una práctica deportiva que es una mera reproducción mecánica de movimientos aprendidos que la ejecución fluida de alguien que está aportando lo mejor de sí en una entrega completa y total a la tarea, en una especie de danza que le transporta más allá del pensamiento y la razón, a una nube mágica donde no hay tiempo ni espacio.

De los estudios citados se deduce que el proceso creativo puede ser generado consciente y voluntariamente, induciendo la emisión de ondas alfa y gamma a través de la meditación. Un entrenamiento mental basado en prácticas consistentes en poner el cerebro en estado alfa visualizando los objetivos en acción y manteniendo ese estado hasta que el cerebro emita ondas gamma puede llevar a la persona a un estado muy similar al “estado de flow”, en el que se encuentra completamente involucrada en la actividad, pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.

Parte del entrenamiento consiste en aprender a percibir las informaciones que llegan desde el subconsciente como consecuencia de la conexión de distintas partes del cerebro, dando lugar a nuevas conexiones cerebrales y a nuevas ideas o asociaciones de ideas generadas conscientemente para su aplicación en el desarrollo de propuestas innovadoras.

Ese “goce de la función”, “fluir”, “estar en la zona”, ese estado de ensimismamiento y disfrute que caracteriza los momentos de gran creación humana y que supone la mayor motivación de la práctica deportiva y cualquier práctica o vocación realizadas en ese estado produce la estimulación de las áreas del lóbulo prefrontal derecho, donde se generan sensaciones de alegría y felicidad, y provoca la emisión de ondas gamma.

Además de ser muy creativo, el estado de flow produce felicidad. La entrega a cualquier tarea es placentera; si además esa tarea requiere el empleo de las mejores destrezas que uno posee, la atención total induce la inmersión en el momento presente, que es el estado consustancial a la naturaleza humana. La dimensión física del ser humano está aquí y ahora, siendo la mejor vía para conectar con la fuente de energía y lucidez que proporciona una utilización del cerebro mucho más evolucionada.

Y esto es válido no sólo para creadores, deportistas, artistas, sino también como fórmula de felicidad para cualquiera que sea capaz de vivir de forma excelente “haciendo en cada momento lo que tenga que hacer de la mejor manera posible”, haciendo honor a la conocida frase “no es más feliz quien hace lo que quiere, sino quien quiere lo que hace”.